El dilema central que plantea este eje
¿Deben tener autonomía las regiones o debe haber un solo gobierno central para todo el país?
Este eje aborda la articulación territorial y la estructura del poder político más que su orientación ideológica. Un sistema federal consagra constitucionalmente la división de competencias entre un gobierno central y entidades territoriales dotadas de autonomía política propia (estados, comunidades, provincias o cantones), cuyos poderes no pueden ser suprimidos arbitrariamente por el centro. Un sistema unitario, por el contrario, concentra la soberanía y la autoridad normativa suprema en un único poder central, aun cuando pueda descentralizar la gestión de servicios en administraciones locales.
Se manifiesta en debates sobre quién fija la fiscalidad, los planes de estudio, la policía y la administración de justicia; si las regiones pueden aprobar leyes diferenciadas o si cabe el derecho a la autodeterminación. Quienes se inclinan por el polo Federal priorizan la cercanía democrática, la diversidad identitaria y la descentralización como contrapeso a la tiranía central. Quienes defienden el polo Unitario valoran la igualdad jurídica de todos los ciudadanos, la eficiencia administrativa y la cohesión nacional.